Los vaivenes, los sacudones, las bien llamadas situaciones-límite, los peligros, las visitas imprevistas al umbral de la muerte, todas esas circunstancias que se arrancan a lo más real de la existencia para construir con ellas la ficción: son las cosas que no se desean para los hijos, pero también,paradójicamente, son el material de las epifanías.El héroe de la tragedia deja una herida abierta porque no puede relatar su experiencia completa: la relatamos los que quedamos atrás. Quien sobrevive a la experiencia trágica, si pudo con ella, necesita relatarla. Pero para hacerla soportable termina relatándola como comedia... esa palabrita tan inmerecidamente desprestigiada.
