viernes, 17 de octubre de 2008

Postales un poco maniqueas


Cruzando Darregueyra, un hombre-dandy extiende la mano para proteger a una señora ya grande de un auto imaginario. La señora sonríe, incrédula. No todos los días se recibe la caricia de un dios italiano con anteojos de sol.

En la tele del subte, un hombre habla de negocios como si en ello se le fuera la finitud. Dice algo así como que el Barcelona hizo calzoncillitos infantiles para captar a sus fans desde la cuna. ¿Es una versión domada y tranquilizadora del bebé de Rosemary? No, es un spot publicitario.

Pasa gente hablando sola, casi gesticulando, como si su interlocutor estuviera enfrente. No parecen locos, no. Cuando se acercan un poco más se les ven unos cablecitos que salen de las orejas. Me viene a la memoria esa frase genial de Tom Stoppard: a man talking sense to himself is not madder than a man talking nonsense not to himself, juego de palabras que pierde su alma en la traducción.

Un grupo de turistas nórdicos de entre cincuenta y sesenta años recorre la Plaza de Mayo con la naturalidad de un ovni. Todas las señoras tienen el mismo corte de pelo garçon.

La ciudad está llena de afiches publicitarios alusivos al inminente día de la madre. Las madres de los avisos son lindas y jóvenes, pero ninguna usa escote.

Dos chicos cartoneros pasan entre los autos con sus carritos. Van gritándose cosas, riendo. Van jugando. Son la única felicidad visible de la hora pico.

2 comentarios:

morgana dijo...

Y las madres que festejan, parece,
siempre tienen un anillo en el dedo anular de oro,
jamás piden un "estriper" de regalo tal cual dice la publicidad de Claro,
nunca un dildo,
nunca un "luiggi bosca" y siempre tienen menos de cuarenta!
En fin, me quedo con la felicidad dendeveras de los nenes y su carro.
Besos amorales,
M. (de MadreDeMásDeCuarenta)

Lola dijo...

Y no olvidemos que, fuera de las celebraciones, se las muestra en todo tipo de romances con diversos artículos de limpieza y sus mentores: un hombre de guardapolvo blanco que explica el fundamento "científico" de la calidad, un musculoso de historieta o un cantante imaginario producto del delirio que produce el exceso de fregado. Fregado que, claro está, es un sacerdocio y se hace por amorrrr. Besos de una mujer con escote.