lunes, 3 de noviembre de 2008

Vade retro, linchadores

Domingo
La mujer de la tele dice, como si tal cosa, la semana estuvo llena de hechos delictivos y los hechos delictivos seguramente seguirán ocurriendo en esta semana que comienza. ¿Es una sesión espiritista? No, es un noticiero. Yo buscaba algo en el cuarto donde la pereza dominical había dejado la tele prendida, y me quedo de una pieza ante el inusitado comentario. ¿Será que no hay noticias y entonces no queda sino frotar la bola del adivino alarmista?, te preguntás. Ah, qué ingenuo sos, Bulubú. El comentario era un prólogo, e inmediatamente después viene la noticia: Salen de la cárcel nosecuántos presos, dice la mujer, y agrega, con voz ominosa y autosuficiencia ciudadana: muchos de ellos reincidentes. Que los presos salen porque cumplieron su condena no parece tener la más mínima importancia. Si la noticia es una noticia de todos los días, ¿por qué no reemplazarla por presagios apocalípticos? ¿No es nuestro trabajo, acaso? ¿Por qué, de paso, no invocar subrepticiamente a aquel notorio ingeniero Santos, o al minilinchador que se aloja en casi todo ciudadano medio? ¿No es nuestro trabajo, acaso?

Lunes
El relativo silencio del atardecer en Belgrano y Defensa se interrumpe con el frenazo, la corrida y el grito: ¡Agarralo! Mi compra de cigarrillos también se interrumpe.

¡Agarralo, agarralo! El hombre ubicuo sigue gritando a intervalos regulares. La mujer del kiosco, excitada por la repentina y prometedora novedad, hace una contorsión de Nadia Comanecci a pesar de su obesa figura y en dos pasitos está en la calle. Un clima de qué pasó se abate como rocío plomizo sobre la esquina de barrio. Cuando llego junto a la mujer del kiosco y miro la avenida, veo figuras borrosas casi al final de la cuadra. ¿Un hombre corre a otro? ¿Son más? Vaya uno a saber. La mujer del kiosco ha de ver mejor que yo, porque en ese puñado de segundos ya sabe qué pasó... y ha tomado implacable posición sobre el asunto: Eso, eso, bien. Que lo caguen bien a palos por hijo de puta.

Lo dice con la mirada perdida en la escena, chorreando deleite, relumbrando satisfacción, alimentando una sonrisa a medias que parece plena del puro énfasis que reflejan los ojos. Le pregunto qué pasó. Y me dice: No sé (juro que la respuesta empezó por un no sé)... Un ladrón. Ahí están cagándolo a palos. ¿Violencia policial? No, ni siquiera. Varios súperman de a pie empuñando su mano propia. Una espectadora feliz entre otros posibles que los arengan en voz baja o a los gritos. Ánimo linchador, que le dicen.


Por si es necesario, aclaro que no me gustan los arrebatadores pero mucho menos los linchadores; que nadie ha visto a un arrebatador bajar de Marte; que creo profundamente en el garantismo; que me vería enredada en interminables polémicas si alguien me preguntara ¿a quiénes preferís llevar a una isla desierta, a una banda de arrebatadores o a una turba de potenciales linchadores?, y que no sé si optaría por los primeros pero sí sé que JAMÁS optaría por los segundos.

8 comentarios:

Arcángel Mirón dijo...

Por casualidad, ¿el noticiero que mirabas era el de canal 9?

Lola dijo...

Creo que era el 2; en casa el 9 no queda prendido ni de casualidad... Igual cada vez se diferencian menos. Cariños.

Arcángel Mirón dijo...

Ah, también, sí. Lo que pasa es que por un problema de antena no agarro el 2, así que ni lo tengo en cuenta.

:)

Hank dijo...

Narras con una precisión cristalina. Parece tan fácil para ti hacerlo con esa claridad...

Es envidiable.

La reflexión resulta tan interesante como limpio tu texto.
Enhorabuena

Abrazos.

Lola dijo...

Qué lindo comentario, Hank! Aunque creo que a veces la precisión cristalina tiene más que ver con la impresión que nos causan algunos acontecimientos que con la capacidad narrativa. ¡Hay cosas que nos piden por favor que las narremos! Cariños, y pronto pasaré a visitarte.

morgana dijo...

Que la gente se enceguezca al punto de querer linchar a otra persona, me causa muchísimas cosas: repulsión, un dolor infinito y temor. Temor básicamente porque pienso si yo, bajo ciertas condiciones, no me volvería así de salvaje e irracional. Y te juro que sí, por lo menos en pensamiento, sé que podría juntarme con más de dos y linchar a un pedófilo, con uno de esa calaña me saldría fácilmente. Y saberme irracional y salvaje me da, repito, repulsión, dolor infinito y temor. Mucho temor.
En cuanto a los saqueadores... preferiría no volver a toparme con ellos.
Pasé algunas situaciones de arrebatos y la verdad, tienen una carga de agresión que preferiría no volver a vivir.
Te mando besos de feliz cumple atrasado y espero que la señora de Eleven City te haya mandado todos los saludos correspondientes que le dejé para vos en tiempo y forma.

Sergio De Piero dijo...

Muy bueno el "no se" de la kiosquera; es una formalidad, "no se", pero en realdiad no me hace falta saber la hisotria puntual porque la trama general ya está resuelta: "es un hijo de puta". Y yo me voy con los arrebatadores, el primero que me asaltó jugaba conmigo a la pelota cuando eramos chicos...
Muy bueno amiga, saludos

Lola dijo...

Y sí, Morgana, el asunto es polémico. Pero puede desbrozarse: el quid de la cuestión es el garantismo como principio. Otro debate es cómo funciona en la realidad: si no funciona habrá que hacerlo funcionar, creo yo. Los saludos me llegaron y entendí las razones de su ausencia, pero se la extrañó en la fiesta. Que fue algo así como una fiesta en el subte D, porque hacía frío en la terraza... y usté ya sabe que yo vivo en una terraza con casa. Besos y gracias!

Gracias, dotor por su elogio!! Para mí es un honor. A buen entendedor pocas palabras: casi me parece que hubiera presenciado la escena conmigo. Hace varios días que no hago el blogtour, pero hoy me pongo al día y paso a visitarlo.